El sistema, llamado PHS, combina el efecto de la radiación ultravioleta con el de la difusión del ozono. En el sistema propuesto, los dispositivos UV de baja presión, con una función “germicida”, utilizan luz UV-C para obtener la esterilización rápida de bacterias, mohos, hongos, virus y microorganismos tanto en el aire como en el agua. De hecho, en este tipo de dispositivo, aproximadamente el 40% de la electricidad se convierte directamente en radiación UV-C con emisión monocromática a 254 nm para la acción germicida y a 185 nm para favorecer los procesos de oxidación en las superficies. El sistema también incluye generadores de ozono que utilizan componentes UV de vapor de mercurio a baja presión. El ozono es un agente oxidante fuerte que, al reaccionar con una multitud de compuestos orgánicos, desinfecta el aire y el agua; Además, también es un desodorante altamente eficiente capaz de esterilizar completamente ambientes y superficies de moho y bacterias presentes en el aire. El vidrio de cuarzo sintético permite obtener una mayor eficiencia de transmisión UV a 185 nm. Después del proceso de desinfección, un sistema adicional eliminará el ozono residual presente en el medio ambiente y lo devolverá a los niveles naturales. La Sociedad Estadounidense de Ingenieros de Calefacción, Refrigeración y Aire Acondicionado (ASHRAE) recomienda la irradiación germicida ultravioleta como estrategia para tratar la transmisión de la enfermedad COVID-19 (ASHRAE 2020).